Enfermedades del Hígado, Bilis y Páncreas

Hepatitis C

¿Qué es la hepatitis?

El hígado es uno de los órganos que ayuda en la digestión, pero no es parte del tracto digestivo. Es el órgano más grande del cuerpo y lleva a cabo muchas funciones importantes, tales como producir la bilis, transformar los alimentos en energía y purificar la sangre del alcohol y los venenos.

La hepatitis es una inflamación del hígado que a veces causa un daño permanente. Está causada por virus, bacterias, ciertos medicamentos o el alcohol. También la pueden provocar ciertas enfermedades como:  enfermedades autoinmunes, enfermedades metabólicas y anomalías congénitas (presentes al nacer), como atresia biliar, enfermedad de Wilson. Generalmente, los síntomas de la hepatitis incluyen fiebre, ictericia y agrandamiento del hígado. Existen diversos tipos de hepatitis.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C (anteriormente se llamaba hepatitis no A y no B) es una enfermedad del hígado causada por un virus transmitido por la sangre e identificado recientemente. Esta cepa de hepatitis vírica aguda descubierta en 1989 causa aproximadamente 20.000 infecciones nuevas en Estados Unidos cada año.

La recuperación de esta infección es poco frecuente: aproximadamente el 55 a 80 por ciento de las personas infectadas son portadoras crónicas del virus. Aproximadamente el 20 por ciento de las personas infectadas con el virus de la hepatitis C enfermarán de ictericia u otros síntomas de la hepatitis. El setenta por ciento de estos individuos puede desarrollar hepatopatía crónica.

En Estados Unidos, la enfermedad crónica del hígado debida a la hepatitis C causa entre 8.000 y 10.000 muertes cada año, y es la principal indicación para el trasplante de hígado. Para el año 2010, se espera que el número de muertes por hepatitis C aumente a 38.000 por año.

¿Cuál es la causa de la hepatitis C?

La transmisión de la hepatitis C se produce principalmente por contacto con sangre infectada, pero también puede producirse por contacto sexual o de una madre infectada a su bebé. Las transfusiones de sangre antes de 1992 y el uso compartido de jeringas son otras causas significativas de la propagación de la hepatitis C.

¿Quiénes corren el riesgo de contraer la hepatitis C?

A continuación se describen las personas con riesgo de contraer la hepatitis C:

  • Los niños nacidos de madres infectadas con el virus.
  • Las personas que tienen trastornos de la coagulación sanguínea como la hemofilia y que recibieron factores de coagulación antes de 1987.
  • Las personas que necesitan diálisis por insuficiencia renal.
  • Los individuos que recibieron una transfusión de sangre antes de 1992.
  • Las personas que participan en actividades de alto riesgo, como el uso de drogas por vía intravenosa (su sigla en inglés es IV) y, o el contacto homosexual o heterosexual sin protección.

No existe vacuna para la hepatitis C. Las personas en condiciones de riesgo deben examinarse regularmente para detectar la hepatitis C. Aquellos que tienen hepatitis C deben vigilarse constantemente para detectar señales de hepatitis crónica y de insuficiencia hepática.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C?

A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la hepatitis C. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Pérdida del apetito.
  • Fatiga.
  • Náusea y vómitos.
  • Dolor abdominal vago.
  • Ictericia - color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Fiebre.
  • Orina de color amarillo oscuro.
  • Heces de color claro.
  • Dolor muscular y en las articulaciones.

Los síntomas pueden presentarse desde dos semanas hasta seis meses después de la exposición. Los síntomas de la hepatitis C pueden parecerse a los de otras condiciones o problemas médicos. Siempre consulte a su médico para el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la hepatitis C?

Además del examen y la historia médica completa, los procedimientos para el diagnóstico de la hepatitis C pueden incluir los siguientes:

  • Análisis de sangre.
  • Biopsia del hígado - un procedimiento realizado para tomar muestras de tejido o células del cuerpo para examinarlas con un microscopio.

Tratamiento de la hepatitis C:

El tratamiento específico de la hepatitis C será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

Hasta la fecha, no existe una vacuna disponible para la prevención de la hepatitis C. El tratamiento puede incluir terapia biológica con interferón.

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