Enfermedades Cardiovasculares

Factores de Riesgo para el Derrame Cerebral

La evaluación del riesgo para el derrame cerebral se basa en la herencia genética, los procesos naturales y el estilo de vida. Muchos de los factores de riesgo para el derrame cerebral se pueden modificar o controlar, mientras que otros que están relacionados con la genética o con procesos naturales no se pueden cambiar.

Factores de riesgo para el derrame cerebral que pueden modificarse, tratarse o controlarse médicamente:
  • La presión sanguínea alta
    El factor de riesgo controlable más importante para el ataque cerebral es la presión sanguínea alta.
  • diabetes mellitus
    La diabetes es manejable, pero tenerla incrementa el riesgo de accidente cerebrovascular. Sin embargo, como consecuencia de los efectos a largo plazo de la enfermedad, el riesgo de accidente cerebrovascular es mayor para las personas con diabetes.
  • La cardiopatía
    La cardiopatía es el segundo factor de riesgo más importante para el derrame cerebral y la principal causa de muerte entre los supervivientes del derrame cerebral.
  • El fumar cigarrillos
    En especial, el uso de anticonceptivos orales combinado con los cigarrillos aumenta en gran medida el riesgo de derrame cerebral.
  • Los antecedentes de accidentes isquémicos transitorios (su sigla en inglés es TIA)
    Una persona que haya tenido uno o más TIA tiene casi 10 probabilidades más de tener un derrame cerebral que alguien de su misma edad y sexo que no los haya tenido.
  • El recuento de glóbulos rojos
    Un aumento moderado en el número de glóbulos rojos hace la sangre más espesa, con lo que se forman coágulos más fácilmente, aumentando así el riesgo de derrame cerebral.
  • El colesterol y los lípidos de la sangre elevados
    El colesterol y los lípidos altos aumentan el riesgo de derrame cerebral.
  • La falta de ejercicio, la inactividad física
    La falta de ejercicio y la inactividad física aumentan el riesgo de sufrir un derrame cerebral.
  • La obesidad
    El exceso de peso aumenta el riesgo del derrame cerebral.
  • El consumo excesivo de alcohol
    Más de dos bebidas al día aumentan la presión sanguínea, y las borracheras pueden llevar a un derrame cerebral.
  • El consumo de drogas (de cierto tipo)
    El abuso de las drogas intravenosas aumenta mucho el riesgo de derrame cerebral debido a embolias cerebrales (coágulos de sangre). El consumo de cocaína se ha relacionado estrechamente con los derrames cerebrales, los ataques al corazón y diversas complicaciones cardiovasculares. En algunos casos, incluso en personas que utilizaban la cocaína por primera vez, los ataques han sido mortales.
  • Ritmo cardíaco anormal
    Se ha demostrado que diversas enfermedades cardíacas aumentan el riesgo de sufrir una apoplejía. La fibrilación auricular es el precursor cardíaco más poderoso de la apoplejía.
  • Anomalías estructurales cardíacas
    Nuevas evidencias muestran que las anomalías estructurales cardíacas, incluido el foramen ovale abierto y el defecto del tabique auricular aumentan el riesgo del accidente cerebrovascular embólico.
Factores de riesgo para el derrame cerebral que no pueden modificarse:
  • La edad
    Por cada década de vida después de los 55 años las posibilidades de tener un derrame cerebral son más del doble.
  • La raza
    Los afroamericanos tienen mucho mayor riesgo de muerte y de discapacidad debida a un derrame cerebral que los caucásicos, en parte porque en la población afroamericana hay una incidencia mucho mayor de presión sanguínea alta y diabetes.
  • El sexo
    Los accidentes cerebrovasculares ocurren con más frecuencia en los hombres, pero mueren más mujeres a causa de ellos.
  • Los antecedentes de derrame cerebral previo
    El riesgo de un derrame cerebral para una persona que ya haya tenido uno es muchas veces mayor que para alguien que no lo haya tenido.
  • La herencia genética
    Las probabilidades de tener un derrame cerebral son mayores en las personas con antecedentes familiares de derrame cerebral.
Otros factores de riesgo para el derrame cerebral que hay que considerar:
  • El lugar de residencia
    Los ataques cerebrales son más frecuentes en las personas que viven en el sudeste de Estados Unidos que en otras zonas. Esto puede deberse a diferencias regionales en el estilo de vida, la raza, el consumo de cigarrillos y la dieta.
  • La temperatura, la estación del año y el clima
    Las muertes por derrame cerebral ocurren con más frecuencia en los periodos de temperaturas extremas.
  • Los factores socioeconómicos
    Existe evidencia de que los ataques cerebrales son más frecuentes en las personas cuyo nivel de ingresos es bajo que en las personas acomodadas.

Un nivel alto de consumo de ácido fólico puede llegar a reducir el riesgo de sufrir un accidente carebrovascular:

Un estudio reciente, que incluyó dos décadas de seguimiento a cerca de 10.000 adultos estadounidenses, descubrió que las personas cuya dieta diaria incluyó al menos 300 microgramos de ácido fólico y vitamina B redujeron el riesgo de accidentes cerebrovasculares en un 20 por ciento, en comparación con las personas que ingirieron menos de 136 microgramos de ácido fólico por día. La reducción del riesgo de accidentes cerebrovasculares se asoció con un mayor consumo de ácido fólico entre hombres y mujeres independientemente de los niveles de actividad física y el hábito de fumar.

Algunos estudios han demostrado que el ácido fólico reduce los niveles de homocisteína en la sangre. La homocisteína es un aminoácido que se asocia a un aumento del riesgo de arterosclerosis (endurecimiento de arterias que puede provocar un accidente cerebrovascular y un ataque cardiaco).

Entre algunos de los alimentos que contienen ácido fólico se incluyen los siguientes:

  • cítricos
  • tomates
  • verduras de hoja
  • frijoles
  • productos a base de cereales

Para reducir el riesgo creciente de defectos congénitos asociados con dietas con bajos niveles de ácido fólico, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (US Food and Drug Administration, FDA) ha ordenado fortificar la harina de trigo con ácido fólico desde 1998. Siempre consulte a su médico para obtener más información.

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