Salud del Seno

Síndrome hereditario de cáncer del seno y de ovario (BRCA1 / BRCA2)

¿Qué es el síndrome hereditario de cáncer del seno y de ovario (su sigla en inglés es HBOC)?

El síndrome de cáncer del seno y de ovario hereditario (HBOC) presenta las siguientes características en una familia:

  • aparición de cáncer del seno en edad temprana (frecuentemente antes de los 50 años de edad)
  • antecedentes familiares de cáncer del seno y cáncer de ovario
  • más probabilidades de cánceres bilaterales (cáncer que se desarrolla en ambos senos o ambos ovarios, independientemente) o una mujer con cáncer del seno y cáncer de ovario
  • patrón de herencia autosómica dominante (transmisión vertical por parte de la familia materna o paterna)
  • mayor incidencia de tumores de otros órganos específicos, como la próstata

Otros factores que aumentan las probabilidades de que una familia presente el síndrome hereditario de cáncer del seno y de ovario incluyen:

  • Antecedentes familiares de cáncer del seno masculino
  • Ascendencia judía ashkenazita

¿Qué son los genes BRCA1 & BRCA2?

En 1990, estudios de vínculos de ADN en familias grandes con las características anteriores identificaron el primer gen asociado con el cáncer del seno. Los científicos denominaron a este gen “cáncer del seno 1” (del inglés “breast cancer 1”) o BRCA 1 (que se pronuncia brak-uh). El gen BRCA 1 se localiza en el cromosoma 17. Las mutaciones en el gen se transmiten en una familia con un patrón autosómico dominante.

Ya que había quedado claro que no todas las familias con cáncer del seno estaban vinculadas al gen BRCA1, se continuaron los estudios y, en 1994, los científicos descubrieron otro gen (similar al BRCA1) al que denominaron BRCA2. El gen BRCA 2 se localiza en el cromosoma 13. Las mutaciones en el gen se transmiten en una familia también con un patrón autosómico dominante.

Tanto el BRCA1 como el BRCA2 son genes supresores tumorales que comúnmente tienen la función de controlar el crecimiento celular y la muerte celular. Todos tenemos dos genes BRCA1 (uno en cada cromosoma número 17) y dos genes BRCA2 (uno en cada cromosoma número13). Cuando una persona tiene una copia alterada o mutada del gen BRCA1 o BRCA2, aumenta su riesgo de sufrir los diversos tipos de cánceres:

mutación del gen BRCA1
  • del 50 por ciento al 85 por ciento de riesgo de por vida de cáncer del seno
  • del 40 al 60 por ciento de riesgo de por vida de un segundo cáncer del seno (no es reaparición del primer tumor)
  • del 20 al 60 por ciento de riesgo de por vida de cáncer de ovario
  • mayor riesgo de otros tipos de cánceres, como cáncer de próstata
mutación del gen BRCA2
  • del 59 por ciento al 82 por ciento de riesgo de por vida de cáncer del seno (en las mujeres)
  • seis por ciento de riesgo de por vida de cáncer del seno (en los hombres)
  • hasta un 27 por ciento de riesgo de por vida de cáncer de ovario
  • mayor riesgo de otros tipos de cánceres, como cáncer de páncreas, de próstata, de laringe, de estómago y melanoma

Ambas copias de los genes supresores tumorales deben estar alteradas o mutadas antes de que una persona desarrolle cáncer. En el cáncer del seno y de ovario hereditario (HBOC), la primera mutación se hereda de la madre o del padre y, por lo tanto, está presente en todas las células del cuerpo. Esto se denomina mutación de línea germinal. El hecho de que una persona que presenta una mutación germinal desarrolle cáncer y dónde el o los cánceres se desarrollen depende de dónde (en qué tipo de célula) se produce la segunda mutación. Por ejemplo, si la segunda mutación es en el ovario, entonces es posible que se desarrolle cáncer de ovario. Si es en el seno, posiblemente se desarrolle cáncer del seno. En realidad, el proceso de desarrollo del tumor requiere mutaciones en múltiples genes de control del crecimiento. La pérdida de ambas copias de los genes BRCA1 o BRCA2 es sólo el primer paso del proceso. Se desconoce qué es lo que causa la adquisición de estas mutaciones adicionales. Dentro de las posibles causas se incluyen exposiciones ambientales biológicas, físicas o químicas, o posibles errores durante la replicación celular.

Algunos individuos que han heredado una mutación germinal BRCA1 o BRCA2 jamás desarrollan cáncer porque nunca se produce la segunda mutación necesaria para destruir la función del gen e iniciar el proceso de formación del tumor. Esto puede simular que el cáncer saltea generaciones en una familia, cuando, en realidad, la mutación está presente. Sin embargo, las personas con una mutación, sin tener en cuenta si desarrollan cáncer o no, tienen un 50 por ciento de probabilidades de transmitir la mutación a la siguiente generación.

Además, es importante recordar que los genes BRCA1 y BRCA2 no se localizan en los cromosomas sexuales. Por lo tanto, las mutaciones se pueden heredar de parte de la familia materna o paterna.

¿Qué es el efecto del fundador?

Un punto final que se debe comprender sobre los genes BRCA1 y BRCA2 es un concepto conocido como el “efecto del fundador”. La mayoría de las personas que presenta una mutación en el gen BRCA1 o BRCA2 tiene una mutación única: una que es específica para ellos y para su familia. Hasta el presente, se han identificado cientos de mutaciones únicas en ambos genes BRCA1 y BRCA2. No obstante, existen unas pocas excepciones. Por ejemplo, en individuos de ascendencia judía ashkenazita y personas provenientes de los Países Bajos, Islandia y Suecia se encontraron mutaciones específicas recurrentes. Las mutaciones vuelven a aparecer en estos grupos a causa del efecto del fundador. “Fundadores” son un pequeño grupo de personas que, debido a un aislamiento geográfico o religioso, se reproducen entre sí. Cuando un pequeño grupo de personas se reproduce entre sí a través de las generaciones, pueden recurrir mutaciones específicas poco comunes y volverse más frecuentes en la población. Se llama efecto del fundador.

La población judía ashkenazita actual surgió de un pequeño grupo de fundadores, uno o más de los cuales debe haber portado mutaciones específicas en los genes BRCA1 y BRCA2. En especial, existen tres mutaciones (dos en el gen BRCA1 y una en el BRCA2) que representan la mayoría de las mutaciones de BRCA vistas en las personas de ascendencia judía ashkenazita. Cuando se trata de pruebas genéticas esta información tiene un significado práctico ya que algunos laboratorios ahora ofrecen paneles de mutación “étnico-específicos”. En algunos casos, en lugar de investigar el gen entero cada vez que se realiza una prueba a una persona, los laboratorios pueden buscar primero mutaciones específicas basadas en el origen étnico de la persona. Además, el efecto del fundador es importante en los individuos judíos ashkenazitas porque ha llevado a una mayor incidencia de mutaciones BRCA en esta población. En la población en general, se estima que uno de cada 800 individuos presenta una mutación en los genes BRCA1 o BRCA2. Por el contrario, uno de cada 40 individuos de origen ashkenazita presenta una de las mutaciones recurrentes. Esta mayor incidencia tiene consecuencias en cuanto a la evaluación de la trascendencia de antecedentes familiares de cáncer del seno y de ovario en personas de origen ashkenazita versus personas que no son de origen ashkenazita.

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